Busca tu “hora blindada”

La mayor parte de las personas que han tenido éxito en la vida, por no decir todas, comienzan siempre con problemas. Desde fuera, los demás sólo vemos el momento del éxito, porque es lo que florece y lo que brilla en todo su esplendor, pero la realidad es que prácticamente todas estas personas no se encontraban en una situación ideal para empezar a trabajar en sus aspiraciones y metas.

Nunca tendrás el suficiente dinero, tiempo, paz o salud como para ponerte en marcha en el logro de tus metas en la vida. Nunca ocurre así, siempre habrá alguna carencia o algún obstáculo que te impida comenzar (y una vez comenzado el camino, surgirán más). A veces son motivos reales, otras son excusas que te autoimpones. Puede que haya un problema serio en tu vida que te impida tener la mente tranquila, como la falta de dinero, por ejemplo.

No se trata de que abandones el resto de tu vida y no luches por tener la estabilidad que necesitas, al contrario, cuanto antes soluciones ese problema antes podrás tener más tiempo y mayor claridad de ideas para el propósito que te marques. Tienes que afrontar esas cuestiones que te roban la paz y la tranquilidad, pero sin olvidar que tienes un objetivo mayor por encima de toda esa urgencia.

En estas ocasiones, una buena solución es compartimentar el día, darle un pequeño bocado y dedicar ese trocito de tiempo únicamente al logro de tus metas. Toma la decisión de que habrá una hora al día al menos en que, pase lo que pase, la dedicarás a eso. Es una forma de comenzar a tomarte en serio el compromiso que adquieras contigo mismo. No pienses en esos problemas durante, al menos, una hora al día. Dedica esa “hora blindada” para ti, para aprender, para conocerte y para averiguar qué es lo que quieres en la vida y cómo vas a hacerlo, y que no haya lugar para todas las preocupaciones que en estos momentos te rondan la cabeza todo el tiempo, incluso durmiendo. De todas formas, ¿qué diferencia podría existir entre estar agobiado 23 horas al día en vez de 24?

Al principio no eres consciente de lo que este hecho puede llegar a afectar al conjunto de tu vida. Poco a poco te vas dando cuenta de que esa hora blindada te ayuda a reflexionar sobre todo lo que te ocurre en la vida y en cómo afrontas los problemas, y vas enlazando dos imágenes: la imagen de lo que eres ahora y la imagen de lo que quieres ser. Para evolucionar de una a otra siempre hay, al menos, un camino. Y vas poco a poco trazando un plan para salir de donde estás, proyectando posibilidades para marcar ese camino. Al final, esta hora blindada te puede ayudar más de lo que piensas a resolver las urgencias del día a día. Es cuestión de resistencia, perseverancia y voluntad.

En mi caso concreto, después de años dedicando esa hora al día a mis metas, miro hacia atrás y me siento orgullosa de mí misma, de todo lo que he logrado en medio de la adversidad y de la complejidad de muchas situaciones en las que me he visto. Todos los frutos de esa dedicación los veo ahora unidos, esas gotitas de agua son ahora un estanque lleno de vida. Y eso genera en mí una satisfacción inmensa y me proporciona todas las energías que necesito para seguir caminando hacia la imagen de lo que quiero ser, hacer y tener en la vida.