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¿Es tan importante planificar?

Somos esclavos de nuestros planes de futuro. Cuando planificamos, hacemos una labor de adivinación. Creemos que va a ocurrir una cosa u otra, que vamos a disponer de un tiempo «x» y unos recursos determinados, una cierta salud y una cantidad considerable de estabilidad. Pero, ¿qué pasa si eso no ocurre? ¿qué haremos cuando surjan imprevistos que recorten nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestra salud o nuestra estabilidad?

La pregunta es entonces, si realmente debemos planificar, hacer planes, trazar un guión que nos lleve a lograr nuestras metas. La respuesta es bien sencilla: sí, traza tus planes, organiza tus recursos y planifica tu tiempo, pero hazlo ahora, para el presente y como mucho, para un futuro cercano. Y planifica pensando en qué quieres ser, tener o hacer, y no en cómo lo vas a hacer. Trazar todo el plan detallado de acciones que vas a llevar adelante no tiene sentido. Porque parte de la base de que la vida no es una caja de sorpresas. Y todos sabemos que no es así.

Una vez que tengas bien claro qué quieres lograr, cuál es la mejor versión de ti mismo, y pienses en todo lo que haces en el día a día como algo que te acerca o te aleja de esa imagen, irás ¨haciendo camino al andar» avanzando paso a paso para lograr tus metas, trazando, sin darte cuenta, el mejor plan de todos.

Slow Woman en Roma

El anillo nº 4/7 de la serie ‘Cardo seco’ se encuentra en las calles de Roma. Su dueña nos ha prometido pasearlo por rincones sorprendentes y rodearlo de parte de la historia, el arte y la magia de la ciudad eterna.

Cosas como estas hacen que nos sintamos orgullosas de nuestro trabajo. Parece que 2016 se despide cargado de recompensas al esfuerzo realizado durante este año.

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El momento es ahora

El tiempo sigue corriendo en este momento. Esta vida no es un ensayo de ninguna otra, es la real, es la que tenemos ahora.

Pasión Vs. Distracción

Todos tenemos pasiones, cosas que nos gustan por encima del resto. Cada uno de nosotros tiene preferencias diferentes, nos gusta llenar nuestro tiempo libre con unas cosas o con otras. En esas pasiones encontrarás las claves de cuáles son tus metas verdaderas. Anota cuáles son estas cosas, qué es lo que hace que cuando estás en ello, vivas feliz contigo mismo.

Empieza con un “ver la tele” si es eso lo que te hace feliz. Pero reflexiona sobre si eso te hace feliz o simplemente es una actividad que te ayuda a desconectar. Piensa si se trata de algo que te apasiona o de algo que te distrae. Puede que sea algo apasionante para ti, entonces analiza porqué, busca qué es lo que te gusta ver, cómo y en qué momento, qué tipo de televisión consumes y qué parte de todo eso te aporta la felicidad que sientes. Ahí encontrarás cuáles son tus verdaderas pasiones. Incluso puede que te des cuenta de que no necesitas la televisión para disfrutar de esas emociones porque ella es tan sólo un canal desde donde recibes el estímulo.

Te pongo el ejemplo de la televisión como podría ponerte cualquier otro. El caso es encontrar los resortes que activan tus pasiones. Las cosas que acaparan tu atención y te absorben, aquellas aficiones que hacen que el tiempo vuele cuando estás en ellas. Pero no las confundas con las distracciones, con las actividades que usas para desconectar que no te hacen crecer ni te hacen sentir desde lo más profundo. Estas actividades están bien pero no son a las que debes dedicar todo tu tiempo y energía porque no te van a conducir a saber cuáles son tus metas. Tus pasiones en cambio, sí. Ellas son la pista que necesitas para definir tus metas y las cosas que quieres hacer, tener y ser en la vida.

Enfocar, enfocar, enfocar

Enfocar. Esa es la clave de todo. Lo que consigamos o no en la vida depende de esto. Y lo mejor de todo es que esta acción de enfoque depende sólo de ti. De conseguir aislarte de todas las distracciones que no te acerquen a tus metas durante el mayor tiempo posible. Pero la mente no es tan fácil de controlar, siempre hay estímulos, cosas que hacer interesantes y apetecibles que hacen que nuestra mente se desvíe consciente o inconscientemente del camino y que consiguen que perdamos el rumbo por un tiempo.

Acorta poco a poco esos tiempos dedicados a las distracciones revisando tus metas. Cuando seas consciente nuevamente de que te has desviado del camino, detente. Párate durante un rato, recupera tus metas y céntrate otra vez en ellas. Analízalas de nuevo ¿sigues estando de acuerdo con esas cosas que quieres lograr en la vida? ¿tienes la sensación de que esas grandes metas que definiste hace meses ya no son tan trascendentes? ¿no te empujan lo suficiente como para hacer el sacrificio necesario para lograrlas? Revísalas, actualízalas, vuelve a escribirlas una y otra vez hasta que veas de nuevo en ellas algo ilusionante por lo que luchar.

Enfocarse hacia nuestras metas todo el tiempo como nos sea posible es difícil. Y para eso debemos tener unas metas coherentes con las cosas que queremos ser, hacer y tener en la vida. Nos tienen que motivar, apasionar y llenar de alegría, sólo por el simple hecho de saber que estamos en el camino de lograrlas. Y si esto no ocurre, entonces es que no son nuestras metas auténticas. Son obligaciones que nos hemos autoimpuesto, o que nos imponen los demás y la situación en la que nos encontramos. Estas metas se acercan a lo que se supone que debemos lograr más que a lo que realmente queremos. Para fijar nuestras verdaderas metas debemos ser honestos. Y el ejercicio de honestidad que debemos desarrollar con nosotros mismos es de bastante envergadura. Pero debemos hacerlo si queremos que todo esto funcione, que nuestra mente se centre y se enfoque hacia nuestras metas.

 

Vive el presente y mira hacia el futuro

Lo más valioso que tienes está aquí y ahora. Es tu realidad, es lo que está dentro de ti en estos momentos y con lo que cuentas. Y es también lo más fugaz, así que centra tu energía en trabajar de forma óptima tu presente. No pienses en los errores que cometiste o en las personas que te fallaron, no te distraigas en detenerte a contemplar el pasado.

Acepta la responsabilidad de ser dueña de tu presente y hazlo mirando hacia el futuro. Haz las cosas todo lo mejor que puedas hoy y ahora con los recursos con los que cuentes, y sé responsable de todo lo que hagas en tu presente para construir el futuro que quieres.

No juzgues a nadie

La clave para eliminar las emociones negativas es no juzgar a nadie. No hacer responsable a los demás de las cosas malas que ocurren. Niégate rotundamente a sentir resentimiento y rencor. El rencor que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida hacia las personas que nos han hecho daño en algún momento, hace que vayamos acumulando una carga bastante pesada de emociones negativas: duda, odio, envidia, resentimiento, culpabilidad, ira, miedo, frustración, inseguridad, preocupación, etc.

Las cosas malas ocurren y hay personas que han podido generar estas situaciones, que actúan de forma indebida y nos pueden llegar a hacer mucho daño de forma deliberada. Pero no las juzgues. Esas personas son así, tendrán sus circunstancias para ser como son que tú desconoces y que tampoco te vas a detener a investigar. Pasa de largo, céntrate en los hechos, piensa en cómo afectan a tu vida y busca soluciones. No puedes controlar cómo actúan las personas sobre ti, qué intención tienen o cuánto daño pueden llegar a hacerte, ya sea de forma premeditada o de manera inocente. Pero sí puedes decidir cómo afrontar esas circunstancias. El rencor hacia ellas sólo hace que te llenes de emociones negativas, y ellas son las que nos bloquean y nos alejan del camino para lograr las cosas que queremos en la vida.

¿Quién es responsable de tu vida?

A medida que crecemos, llega un punto en que tenemos que hacernos responsables de nuestra vida. Lo ideal es hacerlo a los 18 años aproximadamente, pero la realidad es que en ocasiones las personas no adquirimos la total responsabilidad de nuestras vidas prácticamente en ningún momento.

Primero los responsables son nuestros padres o tutores, luego la escuela, después hacemos responsable a nuestro jefe, nuestra pareja, el Gobierno, Dios o el destino, la suerte… en tu percepción de las cosas, todos ellos pueden ser responsables de lo que ocurre en tu vida más que tú. Pero no es así. Tú eres el responsable de tu vida, estás a cargo de ella y no puedes trasladar esa responsabilidad a los demás. Has de serlo y aceptarlo si quieres comenzar a tomar el control sobre ella, si quieres sentir que puedes agarrar el timón y orientar su rumbo.

Si piensas que tu vida es responsabilidad de algo o alguien que no eres tú, no puedes controlar lo que te ocurra y no puedes hacer mucho para cambiarla, sólo esperar a que la situación mejore y las condiciones en las que te halles te sean favorables. En cambio, si partes de la afirmación de que tú eres el responsable de tu vida, tú eres quien tiene las claves para cambiarla y de ti parten las soluciones.

Busca tu «hora blindada»

La mayor parte de las personas que han tenido éxito en la vida, por no decir todas, comienzan siempre con problemas. Desde fuera, los demás sólo vemos el momento del éxito, porque es lo que florece y lo que brilla en todo su esplendor, pero la realidad es que prácticamente todas estas personas no se encontraban en una situación ideal para empezar a trabajar en sus aspiraciones y metas.

Nunca tendrás el suficiente dinero, tiempo, paz o salud como para ponerte en marcha en el logro de tus metas en la vida. Nunca ocurre así, siempre habrá alguna carencia o algún obstáculo que te impida comenzar (y una vez comenzado el camino, surgirán más). A veces son motivos reales, otras son excusas que te autoimpones. Puede que haya un problema serio en tu vida que te impida tener la mente tranquila, como la falta de dinero, por ejemplo.

No se trata de que abandones el resto de tu vida y no luches por tener la estabilidad que necesitas, al contrario, cuanto antes soluciones ese problema antes podrás tener más tiempo y mayor claridad de ideas para el propósito que te marques. Tienes que afrontar esas cuestiones que te roban la paz y la tranquilidad, pero sin olvidar que tienes un objetivo mayor por encima de toda esa urgencia.

En estas ocasiones, una buena solución es compartimentar el día, darle un pequeño bocado y dedicar ese trocito de tiempo únicamente al logro de tus metas. Toma la decisión de que habrá una hora al día al menos en que, pase lo que pase, la dedicarás a eso. Es una forma de comenzar a tomarte en serio el compromiso que adquieras contigo mismo. No pienses en esos problemas durante, al menos, una hora al día. Dedica esa «hora blindada” para ti, para aprender, para conocerte y para averiguar qué es lo que quieres en la vida y cómo vas a hacerlo, y que no haya lugar para todas las preocupaciones que en estos momentos te rondan la cabeza todo el tiempo, incluso durmiendo. De todas formas, ¿qué diferencia podría existir entre estar agobiado 23 horas al día en vez de 24?

Al principio no eres consciente de lo que este hecho puede llegar a afectar al conjunto de tu vida. Poco a poco te vas dando cuenta de que esa hora blindada te ayuda a reflexionar sobre todo lo que te ocurre en la vida y en cómo afrontas los problemas, y vas enlazando dos imágenes: la imagen de lo que eres ahora y la imagen de lo que quieres ser. Para evolucionar de una a otra siempre hay, al menos, un camino. Y vas poco a poco trazando un plan para salir de donde estás, proyectando posibilidades para marcar ese camino. Al final, esta hora blindada te puede ayudar más de lo que piensas a resolver las urgencias del día a día. Es cuestión de resistencia, perseverancia y voluntad.

En mi caso concreto, después de años dedicando esa hora al día a mis metas, miro hacia atrás y me siento orgullosa de mí misma, de todo lo que he logrado en medio de la adversidad y de la complejidad de muchas situaciones en las que me he visto. Todos los frutos de esa dedicación los veo ahora unidos, esas gotitas de agua son ahora un estanque lleno de vida. Y eso genera en mí una satisfacción inmensa y me proporciona todas las energías que necesito para seguir caminando hacia la imagen de lo que quiero ser, hacer y tener en la vida.

«Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir»

Carl Honoré.

«Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.»

“La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes… Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.”

Sé tu fan número 1

La mayoría de las personas solemos tener un nivel de autoestima más bien bajo, derivado de muchos factores y de experiencias que vamos acumulando a lo largo del tiempo.

Para conseguir nuestros propósitos en esta vida, sentirnos que somos capaces de lograr las cosas es el primer paso para alcanzarlas. Si no te sientes capaz, no lo lograrás. Tienes que ser tu mayor fan, tu fan número 1, esa persona que incondicionalmente te apoya y sabe que lograrás todo lo que te propongas, porque sabe que realmente tienes las cualidades para conseguirlo. Un fan de un cantante, por ejemplo, tiene una fe absoluta en esa persona, percibe miles de cualidades llegando a idolatrarla, y por supuesto, considera que tiene la mejor voz del mundo. Pues así tienes que verte, tienes que aprender a valorar cómo eres y sentir que posees las cualidades necesarias y el potencial para conseguir las cosas.

Henry Ford nació en una granja en un hogar pobre, fracasó y se arruinó varias veces. Pero fue una persona que se arriesgó y trabajó duro para alcanzar sus metas, por eso se le cita en infinidad de textos acerca de la superación, los negocios y el emprendimiento. Él sabía perfectamente la importancia que tiene nuestra autoestima a la hora de lograr lo que nos propongamos: «Tanto si crees que lo lograrás como si no, tendrás razón». Cree en ti, ten fe en ti y en tu capacidad para lograr las cosas y acabarás teniendo razón.

No temas al miedo, todas las personas de este mundo lo sienten.

Si te consideras una persona insegura, con dudas, temores o incapaz de lograr las cosas, quédate tranquila. El resto del mundo también es así. No hay una sola persona en este mundo que se libre del miedo. Todas sentimos miedo en algún momento. Tememos, entre otras cosas, a las consecuencias de actuar de una forma u otra y de las decisiones que tomamos en la vida. Es algo inevitable.

Acepta que ese miedo irá contigo durante toda tu vida y te acompañará en la mayoría de las decisiones que tomes. Algunas veces el miedo será mucho mayor que en otras porque te estarás jugando mucho más, y te estarás arriesgando a perder cosas muy valiosas. Piensa que a todo el mundo le pasa, sólo que algunas personas lo asumen como algo inherente al cambio, y saben que no deben esquivarlo si quieren reconducir su vida a lo que realmente desean. Así que lo asumen y lo padecen, siguen caminando, siguen decidiendo y avanzan poco a poco.

Identifica tus miedos, párate a pensar en qué momentos los sientes, porque ahí tendrás la clave de lo que te asusta. Piensa en esas situaciones que temes, analízalas e intenta hacerte con ellas, con la información que necesitas para enfrentarte a ellas. Muchas veces el miedo nace del desconocimiento, así que éste puede ser un síntoma de que te falta información.

El miedo estará ahí siempre, pero no dejes que te paralice o te haga salir corriendo en dirección contraria. Úsalo para moverte. Si tienes claras tus metas, ese movimiento tendrá la dirección que te hará llegar a ellas.

Haz ahora lo que te ilusiona

Nos pasamos la vida pensando en lo que haremos en un futuro: cuando sea mayor, cuando me enamore, cuando tenga hijos, cuando tenga dinero o cuando me jubile. El problema está en que pensamos que siempre tendremos el tiempo suficiente para hacer las cosas que siempre hemos querido. Y en muchas ocasiones no lo habrá, o puede ser que el tiempo del que dispongamos no sea de la misma calidad del que tenemos ahora.

Quizás en ese futuro no puedas hacer todo lo que estás posponiendo. Las cosas que tienes planeadas hacer cuando te jubiles puede que te cueste hacerlas por cuestiones de salud, por ejemplo.

Es por esto por lo que la meta que deberías tener no es jubilarte en un futuro, sino hacer lo que te ilusiona en el presente. ¿Por qué llevar entonces una vida tolerable haciendo cosas que no nos llenan, estando con personas que no nos hacen felices o que no nos hacen crecer, sabiendo que nadie nos garantiza un tiempo extra en un futuro para compensar la pérdida de este tiempo presente? El tiempo no se recupera, es una expresión completamente errónea, nunca podremos recuperar el tiempo. El tiempo se pierde o se gana. Se pierde cuando lo invertimos en cosas que nos alejan de nuestras metas en la vida, y se gana cuando lo invertimos en cosas que nos acercan a nuestras metas en la vida de algún modo.

Nuestro anillo, rumbo a Canarias

Una de nuestras piezas ya se encuentra de camino a Canarias, en manos de su dueña. El anillo 2/4 de la Serie Cardo será expuesto en las manos de una escritora y poeta, que además es una increíble persona. Ella siempre ha tenido claras sus metas en la vida, y las ha peleado como nadie. Es una gran luchadora, un referente para muchas personas y también, por supuesto, para el mundo Slow Woman.

Muchas gracias por querer llevar contigo esta pieza. Esperamos que la disfrutes como ella lo hará contigo, acompañándote mientras escribes, rozando tus plumas y el papel de tus cuadernos, sintiéndose privilegiada por estar entre tus manos, siendo testigo de tus aventuras, viajando por el mundo y disfrutando de tu compañía.

La vida es la suma de los acontecimientos que nos suceden uno tras otro

Todos los acontecimientos que nos ocurren dependen siempre en mayor o menor medida de diversos factores, que en muchas ocasiones no podemos controlar. No podemos elegir qué acontecimientos nos van a suceder en la vida, pero sí podemos determinar qué actitud vamos a adoptar frente a ellos. Sólo hay una cosa en este mundo que depende sólo de nosotros: nuestra forma de pensar y de actuar.

Recuerda siempre que el comienzo para tomar el control de tu vida es elegir de forma consciente cuál es la mejor manera en la que puedes afrontar los acontecimientos.

No quieras llevar siempre la razón

No necesitas tener una opinión basada en fundamentos veraces sobre todo lo que ocurre en el mundo, no vaya a ser que tengas que exponerla y defenderla a toda costa en algún momento. Si eres flexible y tienes una mente abierta no lo necesitas, porque no querrás llevar siempre la razón en todo. Para cualquier persona resulta muy positivo poder escuchar opiniones diferentes sin que queramos posicionarnos de una forma u otra.

Por eso mismo, deja de consumir información de manera compulsiva que te roba una cantidad enorme de tiempo y de energía. Telediarios, periódicos, blogs, redes,… tiempo, tiempo, tiempo y energía. Necesitamos este tiempo y nuestra energía intacta para otras cosas. No te hace falta toda esa información si no tienes que tener una opinión bien formada en todo. Selecciona muy bien qué información quieres consumir en cada momento, y piensa si esta información te ayudará de alguna forma a avanzar en el camino en el que te encuentras para lograr tus metas.

«Quien tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos».

Friedrich Nietzsche.

Si tienes tus metas claras y definidas, y la certeza de que son lo que realmente quieres lograr en la vida, podrás encontrar la manera de ir a por ellas y afrontar el camino.

«Si lo haces con la suficiente seguridad y la suficiente confianza, tienes permitido hacer todo lo que quieras»

«La regla principal de la escritura es que, si lo haces con la suficiente seguridad y la suficiente confianza, tienes permitido hacer todo lo que quieras. (Puede que ésta sea también una regla muy válida para la vida, pero puedo asegurar que en el caso de la literatura es así.) Así que escribe tu historia de la forma en la que ésta necesite que la escriban. Escríbela con honestidad y cuéntala lo mejor que puedas. No estoy seguro de que haya más reglas que ésta… al menos no reglas que importen de verdad.»

Neil Gaiman.

Que el mundo entero dude de ti, pero jamás dudes de ti misma.

Todo depende de ti y de lo que creas que eres capaz de llegar a ser.

«All I need is time». Gladys Knight & The Pips

Aguilar & Romero. Diseño y creatividad en la industria textil española.

Esta firma de moda española es un referente de creatividad y diseño.

Selecciona bien la información que consumes para centrar la atención en tus metas

«Lo que la información consume es bastante evidente: consume la atención de sus receptores. Así pues, la profusión de la información produce una merma de atención». Herbert Simon.

¿Cuánto te ríes con una persona?

Ese es el síntoma de una relación sana. La risa es una manifestación espontánea de la vida, de la felicidad y de la paz mental.

Imagina todo lo bueno que puede ocurrir

Atraemos a nuestra vida las cosas y las personas que están en armonía con nuestros pensamientos dominantes. Así que imagina todo lo bueno, todo lo bueno que puede ocurrir, y haz que esos sean tus pensamientos dominantes todos los días.

Centra la mente en lo que deseas

Una idea fundamental: centra la mente en lo que deseas, mantén la cabeza limpia para poder pensar.

Elimina la información trivial. Lo que atrae tu atención, te la quita para otra cosa. Procura vigilar y estar atenta a qué cosas le prestas atención. Y sé selectiva. ¿Esto que me llama la atención me acerca de alguna manera, por muy poco que sea, a lograr mis metas? ¿me conducen de alguna forma a avanzar en el camino que me he propuesto para alcanzar alguna de mis metas?

Si la respuesta es no, olvídate de eso, no le prestes más atención, porque nada es intrascendente, nada es neutral. Lo que significa que, eso que llama tu atención, no sólo no te acerca a tus metas, sino que además te aleja de ellas. No es neutral, no te deja en el mismo sitio donde estabas, sino que te coloca en un paso atrás de donde estabas. Muchas personas tendemos a pasarnos la vida así, caminando hacia delante, manteniendo nuestra atención en lo que nos acerca a nuestras metas durante una época determinada, para un tiempo después desviarnos con pensamientos o circunstancias que nos alejan de nuestras metas. Damos dos pasos hacia delante y uno hacia atrás, o peor, dos adelante y tres atrás.

Observa y vigila esto todo el tiempo. Al principio te resultará difícil, después con el tiempo tu mente se acostumbra a preguntarse a sí misma continuamente acerca de la importancia de las cosas que llaman tu atención y aprende a discriminarlas casi de manera automática.

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